El día de la felicidad y las croquetas

Ayer fué el primer día mundial de la felicidad. Y también el primer día de la primavera. Un día no es mucho, pero menos es nada. Se ha escrito mucho sobre la felicidad, y casi siempre se concluye en que la felicidad radica en algo parecido al conformismo. Ser feliz es resignarse o mejor dicho aprovechar bien lo que uno tiene y valorarlo. Es una buena filosofía. La felicidad en mi casa es como el cocido, se bebe el caldo o se hace sopa, se frien las verduritas con taquitos de jamón y un toque de ajetes, y luego con todas las carnes se preparan  unas croquetas de rechupete. Y si queda en la despensa pan duro se mezcla con leche y huevos y se hornea  un pudín de coco. Y a ser felicies, que si hay salud: hay cocido. Y si hay cocido pueden haber croquetas, y con croquetas en casa siempre hay mucho cariño. Y eso es amor.

Espero que mañana no sea el día mundial de la infelicidad, porque si no hay cocido, puede que la salud empiece a perderse y si se pierde la salud todo lo demás se va al garete…
y si tienes cerca un balcón quizás te tiras.
Y todo porque un día la felicidad era tener un piso, y con el piso una hipoteca. Todo quizás por ser igual, por no ser diferente…
Una mujer de 53 se tiró el día de la felicidad por el balcón porque no podía pagar su piso.

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Aquí una diferencióloga

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