Rosa  Romá

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Flamante Decana del colegio de Publicitarios y RRPP de Catalunya

Publicada en la Revista El publicista, versión editada
Formada en ESADE, Rosa Romà inició su actividad profesional en agencias como Ogilvy y DDB en la actualidad es además de Decana,  Directora de Comunicación y Marketing del Hospital y Campus universitario Vall Hebrón. Anteriormente desempeñó las mismas tareas en el Ayuntamiento de Barcelona donde también ha sido responsable de la marca Barcelona.

¿Cómo es la nueva Decana del Colegio de Publicitarios y RRPP de Catalunya?


Una persona inquieta. Emprendedora. Apasionada por la innovación, la creatividad, las personas y la construcción de marcas. Y por la profesión. Pero por encima de todo, una mujer inquieta, madre de 3 hijos, comprometida con el planeta y de pueblo. Y eso, proceder de un entorno rural, creo que es un gran estímulo para cualquiera que quiera espavilarse. Con total humildad: si hay algo en lo que genero consenso es en mi capacidad de motivar el trabajo en equipo. Pues eso mismo intentaré hacer con el sector en Barcelona y Catalunya,
motivar la cooperación en el sector del marketing, las RRPP y la publicidad.¿Cómo es la nueva Decana del Colegio de Publicitarios y RRPP de Catalunya?

¿Qué puede hacer una institución como la que encabezas por el colectivo?

Ser catalizador del sector.  Ser un punto de cooperación y conocimiento colaborativo, networking, promotor de talento y buenas pràcticas para los profesionales de la comunicación y del marketing que ejercen desde todas las empresas, microempresas, uniones temporales, freelance y otros nuevos modelos creados después de la implosión del sector. Y, evidentemente, ser un interlocutor permanente entre el mundo docente, las instituciones públicas, las empresas y las agencias. Escuchando al talento que hay en las agencias y los anunciantes podremos ir un paso más allá como sector porque nos permitirá defender las buenas praxis profesionales y trasladar las necesidades del sector a las universidades e instituciones públicas. Debemos ser capaces de poner en valor nuestra aportación a la sociedad no tan sólo en términos de Producto Interior Bruto, que también, sino que valor. Y en este sentido, en Catalunya, somos uno de los sectores que contribuye a diferenciarnos -en positivo- como sociedad. Una sociedad creativa y abierta al cambio es, seguro, una sociedad mejor: con más valores y a su vez, más competitiva.

¿Hay una marca Barcelona/Catalunya también en el sector?

Sí. Hay una manera distinta de vivir la creatividad, de manera de ser. Ni mejor ni peor. La creatividad y la innovación están en el ADN de una sociedad. Desde la calle, la escuela y hasta la universidad o el mundo empresarial. En la sociedad en general. Esto conforma una manera de ser y de estructurar el pensamiento. Preservar esta identidad es la mejor aportación a un mundo global que se enriquece con la diversidad.

¿Qué retos  tiene esa marca?

Barcelona y Catalunya deben recuperar parte de la notoriedad y liderazgo que tuvimos. Y esto se consigue reteniendo talento propio, reforzando el talento local esté donde esté y captando ajeno. Creando las condiciones para que el talento pueda ejercer en Barcelona y Catalunya o tenga interés por seguir vinculado. Por eso el Col·legi tiene el deber de aportar a las instituciones su visión para conseguir las condiciones que permitan que Barcelona sea un imán de talento.  

, ¿Por qué colegiarse?

Ahora más que nunca que el sector está atomizado, que muchas agencias han implosionado, necesitamos espacios de encuentro para compartir conocimiento, debatir y colaborar. Trabajaré para que el ágora de la publicidad en Catalunya sea el Col·legi de Publicitaris. Además de ser lugar de formación y reciclaje para nuevas oportunidades. Y, por supuesto, la defensa del prestigio de la profesión para que nuestro trabajo tenga el reconocimiento, oportunidades y la remuneración merecida.

¿ Qué tiene en común el marketing de las ciudades con el marketing de Publicitarios y RRPP?

Si no hay una estrategia detrás, difícilmente se consigue un relato, unos iconos reconocibles o hechos potentes que anclen una propuesta de valor única, ganadora y perdurable . Un lugar no deja de ser una marca colectiva con multitud de atributos y dueños y  necesitamos trabajar sus valores, personalidad y activos para hacerla más atractiva y popular. Las ciudades compiten en imagen, talento, sectores, atracción de inversiones o de turismo, por ejemplo. Por eso requieren ser gestionadas como marcas. Cuando hay una estrategia detrás solvente, trabajada y sostenida en el tiempo llegan los resultados. Cuando no se planifica estratégicamente tenemos fuegos de artificio puntuales y volantazos en el posicionamiento que no construyen una marca perdurable en el tiempo ni ganadora. Es una lástima que los vaivenes políticos de las elecciones de cada cuatro años hagan complicado buscar el consenso entre sectores implicados para construir una marca ciudad. Y aunque sea imprescindible la cooperación de muchísimos actores, siempre hay que dejar el pilotaje de esta construcción de marca en manos de profesionales del marketing y la publicidad. Por obvio que parezca, a veces esto último es lo más complicado.

¿ Nos vendemos bien ( los publicitarios y RRPP?  

No. A menudo pasa que en casa del herrero, cuchara de palo. Quizás como publicitarios clásicos, sí hemos sabido vender bien grandes marcas publicitarias personales como Lluís Bassat, Toni Segarra o Joaquín Lorente. Incluso marcas de agencias. Pero creo que ha costado explicar que detrás de estas marcas consolidadas hay un colectivo de profesionales, know-how y superespecialización. Y los anunciates y la sociedad reconocen estas marcas personales pero no el conjunto de la profesión. Debemos mostrar que detrás de las genialidades hay todo un sector profesional que hace posible construir marcas y hacer publicidad de primera y que debe aspirar a ser reconocida mundialmente.  
 

 

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