No pretendas gustar a todo el mundo.

Administra tu tiempo y tu publicidad . Diferénciate para que te elijan

Las mujeres a menudo tenemos miedo a no gustar. Carmen García Ribas, en su famoso libro “El sindrome de Maripili” ya advierte de este temor paralizante que nos impide ser coherentes con nuestro verdadero yo. Los hombres seguramente también prefieren gustarnos a todas. Pero ese deseo es casi imposible para la mayor parte de los mortales.

Al vernos a nosotros mismos como a una Marca Personal, podemos hacer paralelismos con todo lo que sabemos de Marketing y entender a la primera que cada uno de nosotros tiene un público objetivo. Hace unos años  se trataba de averiguar cual era nuestro público  para dirigirnos a él  en exclusiva con nuestra oferta. Hoy funcionamos a la inversa, nuestro público objetivo  tiene la potestad de elegir entre las ofertas con las que sintoniza.

Ofertas similares a la nuestra hay muchas, pero afortunadamente tenemos herramientas para diferenciarnos. Una forma de diferenciarnos es ser estratégicos al seleccionar nuestros mensajes y diseñar nuestra publicidad on y off en función de esta necesidad de no hacer lo mismo que hace nuestra concurrencia. Por ejemplo podemos elegir hacer lo contrario. Pero para eso hay que conocer muy bien dónde está ese público capaz de elegirnos.

Al ver nuestra comunicación como “publicidad” comprendemos a la perfección que cada vez que hablamos, tuiteamos o redactamos un post lo hacemos para influir. Nuestro objetivo es seducir, aunque utilicemos la generosidad a veces como si fuera un nuevo tipo de  diseño.

La forma es importante pero el contenido es lo que realmente vende a largo plazo. El diseño es un apoyo importante pero lo que importa de verdad es la función.  Un anuncio bonito, es muchas veces eso, un anuncio bonito. Pero no vende nada. Eso puede pasar a muchas personas que comparten enlaces u ofrecen información banal únicamente porque la moda en el 2.0 pasa por ofrecer contenidos continuamente para garantizar una buena posición en los buscadores.

Si bien es cierto que la visibilidad es indispensable, también lo es que hay formas de aparecer en la primera línea de un buscador con menos esfuerzo.

Si retomamos la base de la vieja publicidad, recordamos  la conveniencia de investigar en lugar de consultar. Hay que averiguar que es lo que realmente le puede interesar a nuestro público objetivo y que no están ofreciendo los demás para ofrecerselo. Pero la oferta debe llegar con el medio más eficaz. Hoy por hoy un buscador.

Los emprendedores han de tener en cuenta que lo básico sigue siendo imprescindible tanto en el Marketing como en  la Publicidad Personal. La persona y su actitud. Su discurso, su cordialidad, su aspecto físico, su indumentaria, su fiabilidad, su coherencia, su cortesía. Y por supuesto una tarjeta de visita, un número de teléfono y un sitio Web. El producto, es decir su trabajo,  su relación calidad/precio sigue siendo la esencia sobre la que se soporta la marca. Mantener un Blog de calidad, o una cuenta en Twitter consumen un tiempo que es sinónimo de dinero pero no de éxito.

El listín telefónico aún sale muy bien posicionado…

Todo comunica pero no todo es igual de eficiente. Si bien es cierto que la gente lee, también lo es que el que busca encuentra. Lo básico a día de hoy para cualquier Marca Personal es que alguíen inicie tu busqueda y que pueda encontrarte con facilidad.

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