artículo publicado en PuroMarketing el mes de mayo

Marca personal para mujeres. En clave femenina

Cuando cambiamos la forma de ver las cosas las cosas cambian.

La falsedad no vende, ni prospera. Tengo una amiga, a la que quiero mucho, que siempre dice que no le gusta trabajar, y que sólo trabaja por dinero. Mi amiga lo dice con autoridad, y con esnobismo. En algún momento de su vida, debió pensar que eso de trabajar por dinero era chic. Yo no la creó. Gracias al trabajo nos ganamos la vida, un hecho que nos da independencia y nos revaloriza. La calidad  con la que desarrollamos nuestra tarea, en términos productivos y humanos deja huella, esa huella es en gran medida nuestra marca personal, porque además de hijas, compañeras, madres, novias y hermanas o amigas de, hacemos algo tan bien que se nos compensa con un salario, con un premio, o con el reconocimiento público de haber aportado. Hacer un pastel, o ganar un juicio, es un logro.

Y un objetivo alcanzado. Son cosas que hacemos por nosotras mismas y para los demás.

No he escuchado a ningún hombre decir algo parecido, cuando ellos dicen que trabajan por dinero, ponen en valor tal hecho.

Con más de 6 millones de parados, hablar de trabajo, es hablar de un derecho y de una necesidad, pero también lo es hablar de marca personal en femenino. Porque ahora más que nunca, muchas mujeres van a tener que ser emprendedoras y autoemplearse y van a necesitar ponerse al frente de ellas mismas y averiguar que  saben hacer mejor que nadie, perfeccionarlo y diferenciarlo. Cuando estén satisfechas y seguras de que van a aportar algo deben compartirlo colocándose  en un lugar visible para ser elegidas por su público. Sólo lo genuino vende.

Las chicas sabemos mucho de reputación. Y de imagen. En la tercera ola del feminismo,  decidimos que éramos libres de ser objeto o sujeto sexual y de ser todo lo femeninas o masculinas que nos diera la gana. Ahora el  feminismo de la cuarta ola tiene en su agenda los derechos culturales, sexuales y reproductivos desde una perspectiva de género perfeccionada y mejorada que incluye a los hombres. Sin complejos ni estereotipos  y de forma asertiva. Sin miedo a no gustar o a ser rechazadas.O rechazados. Hemos alcanzado la autonomía, y por lo tanto la independencia. Ya no hay excusa para no reconocer nuestra responsabilidad, como personas, en nuestros éxitos y también en nuestros fracasos.

 

Somos mujeres, y hombres, pero eso es solo una circunstancia, que afecta a nuestra identidad. Ya no estamos enfrente. Estamos al lado.

 

En este entorno donde todo tiende a ser 2.0 o 2.3, aún hay personas con tendencia a confundir marca personal con autopromoción. Pero la marca personal, no va solo de eso.  La marca personal es sencilla y llanamente la toma de conciencia de la propia identidad, para afrontar de forma consciente y por lo tanto estratégica la propia vida.

 

A las universitarias, como a los toreros, el valor se les supone, lo que en la universidad aún no eseñan es a pensar en nosotras como en un ente que va a ser juzgado y comprado en función de nuestras habilidades sociales y comunicativas. Quizás cuando una sólo tiene 18 años aún no sabe que tipo de trabajo o tarea va a ser la que llene su vida de valor y satisfacciones. No obstante, hoy por hoy, somos en gran medida lo que hacemos por elección o necesidad. Cada vez hay más mujeres que rechazan  puestos directivos porque eligen a su familia o a la inversa. Y cada vez la idea de conciliar es una idea mejor percibida por ambos géneros que comparten custodia de niños y ancianos. Ya no es una rareza que un hombre se responsabilice durante unas horas o unos años de la familia porque su mujer es una directiva, una médico o una ministra.

 

Afortunadamente van apareciendo cada vez más libros sobre liderazgo femenino, ya que el Management es para ellos. Y ya es habitual  que la jefa se enamore de su empleado. Véase el matrimonio Obama.  O la película “La proposición” dónde además ella es mayor que él.

 

Si bien es cómodo, justo y necesario, que las mujeres nos agrupemos para defender nuestros derechos y hablar en nuestro tono de voz, también es justo y necesario, por incómodo que sea que no bajemos la guardia en nuestras relaciones profesionales con el sexo opuesto ya que hoy por hoy sigue ocupando las mejores posiciones en gran parte de las empresas. Si queremos triunfar no queda otra que sumarnos a ellos, pero sintiéndonos en casa y sin ningún miedo a ser juzgadas por ser nosotras mismas.  A las chicas nos gusta la moda, nos gusta el romance, nos gusta la música y el deporte (aunque  con menos pasión que a muchos chicos), y nos gustan nuestros hijos, nuestras parejas, nuestras mascotas…  Y nuestro trabajo.  Lo mismo que a ellos .

Si es cierto que aún nosotras tenemos menos referentes, y muchas menos mentoras. Pero eso lo esta cambiando la cuarta ola. Gracias a las redes sociales, cada  vez valoramos más a las pioneras, y les damos visibilidad. Y cada vez cooperamos y compartimos más.

Una chica ha de hacer bien las cosas y hacer que se sepan. Un chico también. Pero quizás sea mejor cuando estas empezando que tu mentor si eres chica, sea  otra señora a la que respetes por su trayectoria.  Para las chicas la marca personal es tomar conciencia de que no deben  delegar su futuro en manos de nadie que no sean ellas mismas

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