Imagen , notoriedad y publicidad en español.

Publicada en la Revista Anuncios, junio 2016

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Imagen. Notoriedad y Publicidad en Español

Si en una clase de educación secundaria le preguntan a las niñas qué inventos conocen no me cabe  duda de que todas tendrían múltiples respuestas. Si le preguntan quién los inventó sabrían quién inventó el teléfono, quién inventó Facebook y seguramente serían capaces de citar muchos nombres, casi todos de hombres. Si les preguntan por el nombre de alguna mujer inventora ¿qué contestarían? y entre los nombres de inventores ¿habría algún español?

 

Como editora, dedico  mucho tiempo a promocionar autores, muchos de ellos conocidos en su sector, pero desconocidos para el público en general. En nuestro universo de publicitarios , tenemos  sólo a un par de profesionales con notoriedad  espontánea, Luis Bassat, y  Risto Mejide.En los corrillos de colegas más de una vez hablamos de que no se valora adecuadamente el trabajo creativo, pero ¿dedicamos a nuestra estrategia de comunicación como sector y como marca personal el mismos esfuerzo que dedicamos a promocionar marcas de otros que pagan por nuestras ideas?

Si no le damos valor a nuestro sello ¿Cómo va a subir su valor en la bolsa?

Nuestro trabajo es un trabajo de equipo, quizás por eso concursamos muchas veces con la marca colectiva, la de la empresa para la que trabajamos. Pero también es un trabajo plural  el de los deportistas y los titulares brillan. La única marca para la que vamos a trabajar siempre es la nuestra. Por eso muchos de los grandes maestros que nos han precedido le pusieron su nombre o su apellido a su agencia.

 

Lo que ya no cuadra es que Ogilvy sin Ogilvi siga siendo Ogily o que Chanel sea Karl Lagerfel. ¿No se puede cambiar también esa constitución?

 

Igual que los árboles a menudo no nos dejan ver el bosque, la incontinencia emocional de nuestras  brillantes ideas creativas a veces no nos deja ver la misión de la comunicación publicitaria. La publicidad actual es capaz de seducirnos con historias ¿se abusa del story telling? o con testimoniales ¿ es obligatorio que en casi todos  aparezcan Casillas, Mesi o Rafa Nadal? pero ¿y el claim? Si esta, salvo honrosas excepciones esta sin traducir. ¿Por qué no traducimos el slogan?  Estos días en los que acompañó a Ricardo Pérez a  algunas de las presentaciones de su libro en diferentes foros no dejo de sorprenderme de la lucidez de este sabio creativo que ha sabido grabar en nuestra neuronas tantos y tan buenos esloganes con marca incorporada ¿inventaría él , sin saberlo, el neuromarketing? Ni siquiera alcanzó a comprender por qué el atún Calvo ha tenido el atrevimiento de ser infiel a quien le dio la vida.

 

Como la madwoman defensora de las idem y de sus marcas personales confió en  que ese  más de 3% de Creativas   peléen por predicar dando trigo y no se olviden de hacer “slogans” con guasa y con marca metida en la frase final. Porque esa fórmula magistral ha demostrado a 30 años vista ser infalible, o lo que aún le viene mejor al buen anunciante: INOLVIDABLE. ¿será que escribir en nuestra lengua materna nos hace más brillantes, lease  inteligentes/inteligibles? ¿será que el Español es más neurofuncional para los españoles que cualquier otro idioma extranjero?

 

Por otro lado y volviendo a la imagen y la notoriedad, estos días un periodista de El Mundo se preguntaba por qué las universidades de Barcelona eran las mejores de España. ¿será porque publican más? Eso también suma. Aunque hoy haya más escritores que lectores, los escritores de anuncios prefieren la narrativa que el ensayo. No obstante, el ensayo es necesario, y genera notoriedad para toda la profesión.

Bassat, lleva años explicando nuestro oficio. Gracias a él muchas capas de esta cebolla que es la comunicación comercial han aprendido cómo se cocinan las campañas y cómo funciona el pensamiento creativo. Sigamos su ejemplo, leyendo y escribiendo sobre este arte de de dar brillo y esplendor a la comunicación de otros sin olvidar la nuestra. En esto Risto es un buen ejemplo. Aunque mis años de teñir raíces blancas me han enseñado que el hábito no hace al monje, y que para ser experto se necesita experiencia. Es decir, muchos éxitos y más fracasos.

 

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