Publicado en Anuncios, 21 Octubre 2013

Publicado en Anuncios, 21 Octubre 2013

¡Autorizate!

Mueve ficha

Versión larga de la colaboración de la segunda quincena de octubre 2013 de la revista Anunciosautorizate.by.difernciologa

Como una de tantas experta en marketing y comunicación de las que leen esta revista  dedicó gran parte de mi tiempo al pensamiento lateral o lo que es lo mismos a la creatividad. Me declaro fan de los maestros y maestras made in USA que siguen llevando la avanzadilla  y a menudo  descubro como ellos encuentran en las palabras un filón de “innovación” lleno de posibilidades. Este verano mi palabra estrella, o hablando con propiedad creativa “el concepto elegido” ha sido una orden: ¡Autorizate!.

He invertido al menos 200 horas en tirar del hilo del “¡Autorizate!” de la mano de una de las personas más autorizadas en materia de liderazgo que conozco. Docente universitaria y ensaísta. Con varios libros publicados. Y cientos de lectores interesados en su pensamiento. Según ella somos nosotras, las féminas, las que más nos empeñamos en gustar, desautorizándonos  a hacer cosas que puedan disgustar a los demás.

Autorizarse es mucho más que darse permiso, es tomar conciencia de que la autoridad posiblemente este en uno mismo. Digo “posiblemente” condicionada por ideas deterministas, en las que uno tiene una autoridada relativa a sus creencias o sus circunstancias. En cualquier caso, la toma de conciencia de que uno o una es el máximo responsable de darse o reconocerse facultad y derecho para hacer que lo que quiere que ocurra tiene mucho que ver con la idea de autoridad existencialista  Con el poder, pero sobre todo con el querer. Los anglosajones hablan de “empoderarse”, pero me gusta menos. Cuando le cuestione a mi maestra el valor de la recompensa, mi imagen de mujer autorizada se desvaneció. La cuestión en sí misma me sustraía el calificativo.

Si la autoridad es el prestigio y crédito que se reconoce a una persona o institución por su legitimidad o por su competencia en alguna materia, autorizarse es ponerse en valor a uno mismo. Así pues, autorizarse es permitirse ser auténtico: fiel a tus orígenes y convicciones rechazando la idea de que es posible gustar siendo lo que no somos. Pero si tus convicciones son seducir a toda costa ¿Qué pasa?. Soy mujer y publicitaria. Seducir es mi oficio. Pero hasta el diccionario de la RAE define “seducir” como engañar con arte y maña. Así que este este verano he aprendido a invocar el mandato: ¡Autorizate! como un grito de guerra para invocar de forma innovadora el viejo concepto de AUTOESTIMA. Y he pensado que seducir devalua. Ya no toca. Se trata de ATRAER. Y nada atrae más que la autoridad. Autoricemonos a incrementar nuestro atractivo presumiendo de oficio. Ser una profesional de Marketing y Comunicación no es trabajar de pianista en un burdel. Y si lo fuera ¿Qué?, ¿habría de que avergonzarse si eso es lo que nos gusta hacer?  Sólo si trabajar en un burdel no es el objetivo.

Nuestro oficio consiste en contribuir a la generación de riqueza proporcionando a nuestros clientes ideas creativas para incrementar su potencial de intercambio. Unas ideas que ellos no tienen y nosotras sí.

Además nosotras sabemos que el orgullo de ser quien eres y de hacer lo que haces vende. Lo utilizamos a diario en forma de “testimoniales” ¿Por qué vamos a ser menos que un actor o una ama de casa? Auricemonos a ir por la vida presumiendo de publicitarias, marketeras o PR  y hagamos de nuestro propio “testimonial” un León de Oro. Así movemos ficha. Así hacemos un mejor negocio.

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